miércoles, 30 de enero de 2013

Si me pita, lo boto



En las cárceles de Bogotá, el ingreso de preservativos para las visitas conyugales se dificulta a la entrada de los pabellones, pues la máquina detectora de metales se activa cuando los preservativos pasan por ella. La Alianza VIH Bogotá trabajó una nueva estrategia para que los mismos lleguen a los reclusos.

El último domingo de cada mes en la cárcel La Picota se realiza la visita familiar donde las mujeres que con frecuencia vienen los domingos a la visita conyugal, pueden traer niños y niñas, sean sus hijos o no, para que los hombres privados de la libertad en la Cárcel la Picota  puedan verles. 

Cárcel La Picota - Bogotá
Estas jornadas son agotadoras para las mujeres que desean visitar a sus compañeros sentimentales o a sus familiares, puesto que pasar por todo el protocolo de seguridad implica gastar horas y horas, dado que deben estar presentes la noche anterior, o la madrugada del mismo día para conseguir uno de los primeros turnos; luego deben esperar que la guardia del Instituto Penitenciario Carcelario INPEC las organice, les revise sus bolsas, elija qué productos de los que llevaron ingresan, y cuáles son arrojados a la basura. Acto seguido se realiza la requisa de su cuerpo y finalmente, luego de largas colas, ingresan al respectivo patio de visita.

En medio de la exhaustiva espera se presentan riñas a causa del estrés. El cansancio agobia a estas mujeres a quienes antes de su ingreso la Alianza VIH Bogotá entrega dos tiras (seis preservativos). Muchas son expresivas y agradecen eufóricas, pues indican que conseguirlos dentro de los patios es muy complicado, y los precios son altos. Otras mujeres los toman con timidez y sólo sonríen. Hay pocas mujeres que se niegan a aceptarlo, pues dicen que sólo tienen a sus maridos, o que ya están muy viejas para seguir con sus vidas sexuales; es allí cuando las otras mujeres de la fila les hacen caer en  cuenta que así no sean para ellas deben recibirlos, pues pueden dárselo a algún familiar, a sus hijos, o a la persona que van a visitar en la cárcel.

Uno de los inconvenientes que ha presentado el ingreso de los preservativos a los pabellones de la Cárcel La Picota, es que al pasarlos por la máquina detectora de metales las tiras de preservativos hacen que la misma se active. Por el afán de ingresar muchas personas botan los preservativos, por el temor a que se les niegue el ingreso si la máquina llega a pitar más de tres veces. 

Por este motivo, la Alianza VIH Bogotá, con la ayuda de la Guardia de Seguridad del INPEC y las directivas de la Cárcel la Picota han cambiado el sitio de entrega de los preservativos. Ahora estos son entregados luego de que las mujeres han pasado todo el protocolo de seguridad, de ese modo sólo reciben las dos tiras y se dirigen a los patios de visita. Ante esto, uno de los reclusos del pabellón R1 asintió: “Menos mal que hacen esto, porque los condones aquí son como la mina de oro, porque conseguir uno aquí adentro es un milagro”.

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